La Asociación Comunitaria Crecer y Vivir (ASOCREVI) inició sus operaciones formales en enero de 1996, constituyéndose como una organización social dedicada a la atención integral de la primera infancia, la niñez y las familias en Colombia. Su primer hito contractual tuvo lugar el 2 de enero de 1996 mediante el Contrato N.° 68-1030-18-97-87 suscrito con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), orientado a la administración del Hogar Infantil Pilatunas en el municipio de Floridablanca, Santander.
En sus primeros años, ASOCREVI centró su labor en el departamento de Santander (principalmente en Floridablanca y Bucaramanga), administrando hogares infantiles y capacitando a líderes comunitarios, madres comunitarias y personal técnico pedagógico.
La asociación amplió sustancialmente sus modalidades de atención. Incorporó modelos como Desarrollo Infantil en Medio Familiar (DIMF), Centros de Desarrollo Infantil (CDI) y Familias con Bienestar, extendiendo sus servicios hacia municipios como Girón, Lebrija, El Playón, San Vicente de Chucurí, Barrancabermeja y la provincia de Soto Norte (Matanza, Suratá, California, Charta, Rionegro).
ASOCREVI se consolidó en un alto volumen operativo, expandiendo su presencia al departamento de Cundinamarca (Facatativá, Mosquera, Madrid, Ubaté, Cáqueza, Fusagasugá, Chocontá, entre otros) y administrando de manera constante entre $12.000 y $30.000 millones de pesos anuales para la atención de miles de familias.
A lo largo de su historia, la organización ha gestionado los principales programas de la política pública de primera infancia y fortalecimiento familiar en Colombia:
Hoy en día, la Asociación Comunitaria Crecer y Vivir se mantiene como una institución clave para el desarrollo territorial, demostrando que la inversión en el talento humano local es el motor más eficaz para generar bienestar colectivo y un cambio social perdurable.
Durante estos 30 años de operación continua, ASOCREVI demostró la capacidad técnica, administrativa y financiera; en los periodos de 1997-2024 ejecutó 120 contratos, equivalentes a 114.853 cupos, con un monto de $201.311.343.319 (doscientos un mil trescientos once millones trescientos cuarenta y tres mil trescientos diecinueve pesos).
En el último periodo de Gobierno 2022–2025, se evidencia una notoria reducción y discriminación frente a la adjudicación de contratos a ASOCREVI. A pesar de contar con una infraestructura instalada, capacidad técnica probada y un récord intachable, el volumen de adjudicación presupuestal y de asignación de cupos experimentó una drástica disminución reduciéndose de los promedios históricos a solo 4 contratos, con un monto total de $6.015.029.484 COP (seis mil quince millones veintinueve mil cuatrocientos ochenta y cuatro pesos), una cobertura de 3.113 cupos, restringiendo de manera evidente la participación de la entidad en la operación de los programas del ICBF.
Para 2026, marca un punto de quiebre en la historia de 30 años de la organización, ASOCREVI fue borrado literalmente por órdenes directas de la saliente directora nacional que prefirió desconocer la experiencia probada a cambio de favorecer el amiguismo, la corrupción y la politiquería del seudo-progresismo.
Un aspecto fundamental de la Asociación Comunitaria Crecer y Vivir (ASOCREVI) es que en toda su trayectoria histórica de 30 años y a lo largo de 124 contratos ejecutados, nunca ha tenido sanciones, multas ni declaratorias de incumplimiento. Nos sentimos muy satisfechos que después de 4 años de persecución y haber esculcado todos nuestros servicios al día de hoy, no tenemos una sola investigación contractual, fiscal, o disciplinaria y mucho menos penal.
Toda la infamia que los petristas construyeron en contra nuestra se quedaron en dimes y diretes que fueron desvirtuados por una sola verdad: ASOCREVI es una entidad pulcra y honesta en su ejercicio contractual.